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Grupo Vida Nueva

El dueño de todo

“Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos”. 1º Crónicas 29:14
Lectura: 1 Crónicas 29:10-14, Romanos 11:33-36
¿Alguna vez has escuchado la expresión, “Le duele la cartera”? Se refiere a la dificultad que tenemos para dar sin esperar nada a cambio, la tacañería es más común de lo que pensamos aun en aquellos que decimos haber entregado nuestra vida a Cristo, la razón simple y llanamente es que las posesiones ocupan el primer lugar en nuestras vidas aun antes que Dios. Esto ocurre porque no consideramos que si algo poseemos es por causa de Dios. Permíteme ilustrar este punto: una niña se acercó a su padre pidiéndole 5 pesos, el papá le preguntó: “¿Para qué los quieres?”, la niña contestó, “Para comprarte un regalo de cumpleaños”, entonces el padre hizo lo que su hija le pedía. ¿Crees que se gozó menos por el regalito de su hija, sólo porque él mismo lo había pagado? No, se gozó porque sabía que su hija se lo había regalado con mucho amor, sólo que no tenía dinero propio con qué pagarlo. Todo lo que somos, todo lo que tenemos es de Dios y todo lo que hacemos, lo podemos hacer sólo por la gracia de Dios que nos da la vida. Cuando hacemos algo para Dios o le damos algo, en realidad sólo le regresamos lo que ya es de él pero eso no significa que se goce menos por nuestros regalos. Al contrario, se goza mucho porque sabe que le queremos demostrar nuestro amor y nuestra gratitud de la única manera que nos es posible: regresándole algo de lo mucho que él nos ha dado. -SSE
“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas”. Romanos 11:36

Lectura: Hechos 2: 40-47 “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”. Salmos 133:1
Todos sabemos lo que es despedirse de alguien, en ocasiones estamos con familiares o con amigos que no vemos muy seguido, disfrutamos el estar con ellos, pero finalmente llega el tiempo de despedirse y nos entristecemos. Claro que siempre tenemos la esperanza y el anhelo de verlos después y volver a disfrutar de su compañía. Esto me hace recordar cómo fue que se sintieron los apóstoles, estaban tristes porque el Señor Jesús se había ido, ya no estaría con ellos más tiempo, sin embargo Él les había prometido que mandaría al Consolador. En los versículos anteriores al pasaje que acabamos de leer, vemos que se cumplió esa promesa (Hechos 2:1-13), vemos el gran poder que ocasionó, tanto así que Dios usó a Pedro para que se convirtieran alrededor de 3 mil personas. También podemos observar el inicio de la iglesia, la gran y hermosa comunión que había entre los hermanos y su entrega mutua. Podemos observar varias características que sobresalían en los primeros creyentes:
-Perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
-Esto causó un gran impacto en la sociedad, “Y sobrevino temor…”
-Todos estaban unidos y tenían todas las cosas en común.
-Vendían lo que tenían para ayudar a satisfacer las necesidades de sus hermanos.
-Iban diariamente al templo, comían juntos y alababan a Dios.
Sin duda alguna el inicio de la iglesia debió haber sido un tiempo increíble, pero, ¿qué pasa ahora? Dios quiere una iglesia unida, que no haya rencillas ni pleitos entre hermanos sino todo lo contrario. El Señor Jesús dijo que por el amor entre nosotros (los creyentes) la demás gente sabría que somos de Él (Juan 13:35). Recordemos el ejemplo de los primeros creyentes y sigámoslo.                                          -LAIH
La unidad entre hermanos viene como resultado de estar fuertemente unido a Cristo. 

“Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por  Jesucristo…”.    1ª de Pedro 4:11
Lectura: Hechos 2:14-42
Pedro. ¡Cuántas veces Jesús lo tuvo que reprender! ¡Cuántas veces habló sin siquiera pensar lo que decía! Podemos recordar cuando pensó saber más que Jesús mismo. (Mateo 16:21-22) Jesús comenzó a decirles a sus discípulos que les esperaban grandes padecimientos y la muerte misma. Pedro creyó ser más sabio (tal vez se había enorgullecido después de la declaración que Jesús hizo sobre él en Mateo 16:17) y no sabía lo que decía. Ésta no fue la única vez en que Pedro abrió la boca sin antes pensar. En Lucas 22:33, él promete a Jesús que iría con Él hasta la muerte, pero poco tiempo después estaba huyendo al igual que los otros discípulos. Esto fue sólo el comienzo, ya que la gran caída de Pedro vino cuando éste negó tres veces a Jesús (Lucas 22:54-62). De nuevo Pedro había pecado en contra de Dios por abrir su boca de más. Gracias a Dios, no es lo único que podemos decir de Pedro. Aun con todas las fallas que él tuvo, Jesús lo seguía amando y murió en la cruz por él. Después de su arrepentimiento, vemos a un Pedro totalmente transformado por Jesucristo. En el libro de Hechos vemos cómo ahora Pedro abre su boca, no para pecar, sino para predicar el evangelio y en una sola predicación suya como 3 mil personas vinieron a Cristo. Pedro había sido transformado por Jesús. Sin duda se acordó de sus pecados ya mencionados aquí cuando escribió: “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios…”. (1ª de Pedro 4:11) Pedro había aprendido la lección y ahora dice “¡no cometan el mismo error!”. Pidamos a Dios que nos dé sabiduría al hablar, que cuando abramos nuestra boca, sean palabras de Dios las que salgan.    -GJMT 
No des a tu lengua mucha libertad, no sea que te aprisione… Si deseas ser tenido por sabio, sélo de tal forma que sepas detener tu lengua.

Auto-suficiencia

“He aquí yo estoy contra ti, oh soberbio, dice el Señor, Jehová de los ejércitos; porque tu día ha venido, el tiempo en que te castigaré”. Jeremías 50:31
Lectura: 1° de Crónicas 21
El censo de David causó un desastre, porque al contrario del censo que se menciona en Números 1,2 que Dios había ordenado, este censo se hizo para que David pudiera gloriarse en el poder de su ejército. Al determinar el poder de su ejército, él estaba empezando a confiar más en esto que en Dios. Hay una línea muy delgada entre confiar en el poder de Dios y hacerse orgulloso porque has sido usado por Dios para grandes propósitos. En el versículo 1 dice que Satanás incitó a David a que hiciera un censo. ¿Puede Satanás forzar a la gente a hacer el mal? No, Satanás sólo tentó a David con la idea, pero David decidió caer en la tentación. Desde el huerto del Edén, Satanás ha estado tentando a la gente a pecar. El censo de David no estaba fuera de la ley de Dios, pero su razón para hacerlo sí – el orgullo en su ejército poderoso, olvidando que su fuerza venía de Dios. Aun Joab, que no es conocido por sus altos ideales morales, reconoció que el censo era un pecado. Del ejemplo de David nosotros aprendemos que una acción, que tal vez no es mala en sí misma, puede ser pecaminosa si es motivada por codicia, arrogancia o egoísmo. Con mucha frecuencia, nuestros motivos, no la acción en sí misma, es la que contiene el pecado. Constantemente debemos pesar nuestros motivos antes de actuar. David cayó en la tentación de Satanás a pesar de que Dios proveyó una salida con el consejo de Joab, pero la curiosidad de David fue estimulada por la arrogancia. Si nosotros nos sentimos auto-suficientes y ponemos nuestra confianza en nosotros mismos y no en Dios, fácilmente caemos en las artimañas de Satanás. La auto-suficiencia nos aleja de Dios.
-AEEZ
“Y el soberbio tropezará y caerá, y no tendrá quién lo levante…”. Jeremías 50:32ª

Un hombre excelente

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”. Salmo 139: 23-24

Lectura: 1° de Crónicas 17   

En la lectura de este día, vemos que Dios hizo un pacto con su siervo David. ¿Se ha puesto usted a pensar detenidamente cómo era la vida de este joven pastor de ovejas de quien se dice que tenía un corazón conforme al de Dios (1° de Samuel 13:14) o debido a qué razón hizo Dios un pacto con él? Veamos algunas características importantes que formaban parte del rey David:

  • 1. Consultaba a Dios para saber “el siguiente paso”. (1° de Crónicas 14:10)
  • 2. En los momentos difíciles de su vida, cuando la angustia lo embargaba “se fortalecía en Dios”. (1° de Samuel 30:6)
  • 3. Aun y con todo su éxito no dejó de ir a Dios y pedir consejo.
  • 4. Tenía gran devoción y entrega hacia Dios ya que dice que cuando danzaba y se regocijaba lo hacía con todas sus fuerzas. (1° de Crónicas 13:8)
  • 5. Dios le daba a David la victoria por dondequiera que iba. (2° de Samuel 8:6)
  • 6. David consideraba a Dios como su Fuerza, Roca, Fortaleza, Libertador, Apoyo y Refugio. (Salmo 18)
  • 7. Dios lo veía como a un hombre excelente. ( 1° de Crónicas 17:17)

¡Qué vida la de David! Sin duda alguna es un gran ejemplo a seguir. Vemos cuán grande era su confianza en Dios y su entrega a Él y debido a esto, Dios lo bendijo grandemente y  sin duda alguna, la bendición más grande que tuvo fue el ser ancestro del Mesías. Dios describía a David como un hombre excelente, mi pregunta es, ¿Cómo te describiría Dios a ti? Pidámosle a Dios que obre en nuestras vidas, ¡pongámonos “a cuentas” con Él!                                                          -LAIH

¿Qué ve Dios cuando te mira?

¡Perdonado!

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera”. Juan 6:37

Lectura: Juan 21

Pedro nadaba lo más rápido que podía, pues sabía que el Señor Jesús lo esperaba en la orilla del mar. Apenas había escuchado a Juan gritarle emocionado: “¡Es el Señor!” cuando se apretó la ropa que se había quitado y se tiró al mar. Ansiaba ver a Jesús: su alma tenía sed de Dios. Años atrás, estando Pedro con otros pescadores, lavando sus redes, vieron a una multitud seguir a Jesús. Él entró a la barca de Pedro y le rogó que la retirase un poco de la orilla. Pedro aceptó y desde ahí Jesús dio su enseñanza. Cuando terminó de hablar, le pidió a Pedro que fueran a mar abierto y echara allí su red. Agotado, le contestó: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red”. Echó la red y al recogerla, ésta estaba llena de peces. Pedro cayó de rodillas y muy temeroso dijo: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”. Jesús le respondió: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Después de regresar a la orilla, Pedro dejó todo y siguió a Jesús. (Lucas 5:1-11) Ya habían pasado tres años…Pedro nadaba aprisa, porque a pesar de haberlo rechazado públicamente, Jesús se le volvió a revelar en las mismas circunstancias que cuando lo llamó a que lo siguiera, una orden de echar la red obteniendo una pesca milagrosa a pesar de haberlo tratado toda la noche. Pedro nadaba hacia Jesús, porque sabía que tenía su perdón. Llegando a la orilla, Jesús tenía ya listo el pescado asado y el pan, comieron y en un diálogo conmovedor, lleno de perdón y gracia, el Señor restaura completamente a Pedro. Amigo, si usted alguna vez decidió seguir a Jesús de todo corazón, y ha visto su misericordia en usted, pero ahora se encuentra apartado de Él, inclusive lo ha negado, Dios le ofrece su perdón y la restitución de su amistad con Él, si usted, arrepentido como Pedro, acude a su presencia.                                          -JCSG

“Vayamos al Calvario para entender cómo podemos ser perdonados y quedémonos allí meditando para aprender a perdonar”. -Carlos Spurgeon

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