“De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”. Génesis 2:16b-17
Génesis 1-3
Cuando Dios decidió hacer al hombre, quiso hacerlo a su semejanza. “Y creó Díos al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. (Génesis 1:27) Una de las características que le otorgó entre muchas otras, fue la de vivir eternamente. Además le puso por encima de la creación, al decirle Dios: “…llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”. Solamente le dio una limitación: podría comer de todo árbol del huerto, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comería; porque el día que de él comiera, moriría. (Génesis 2:16-17) Un paraíso con una sola regla y el hombre la quebrantó. La muerte del hombre se dio en dos sentidos: muerte física y muerte espiritual. La muerte física, no ocurrió de inmediato, Adán vivió muchos años, pero finalmente ésta le alcanzó. La muerte espiritual, es la peor, pues significa separación de Dios –quien es la vida- al desobedecer, Adán perdió la comunión con Díos. (Génesis 3:23-24) Así pasó la muerte a todos los hombres. “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. (Romanos 5:12) Como consecuencia, las malas noticias son que somos una generación de muertos en vida, no sólo a causa del pecado original, peor aún de nuestros propios pecados. La Biblia nos dice que: “No hay justo, ni aun uno…por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. (Romanos 3:10b,23) Gracias a Dios la historia del hombre no concluye aquí, siga leyendo, en Dios hay esperanza…-MZA Miguel Zacarías Amaro
“Dios nos deja libres para tomar nuestras propias decisiones, pero no estamos libres de las consecuencias de esas decisiones”. -Anónimo