“Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo”. Lucas 2:10
Lucas 2:8-20
Al recordar este pasaje, nos imaginamos a los clásicos pastorcillos estando en las afueras del pueblo con su ganado, cuando súbitamente ángeles se les aparecen para darles tan importante noticia “que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador” y corren felices a cerciorarse de lo que escucharon. Pero, ¿se ha puesto a pensar qué clase de sentimientos realmente correrían por su mente? ¿Cuál sería su primera impresión? Si usted hubiera estado ahí, ¿cuál hubiera sido su reacción? El evangelio de San Lucas nos da algunos detalles al respecto. Dice que su primera impresión fue que “tuvieron gran temor”, (vrs.9) después de asimilar lo que había ocurrido, se vieron unos a otros y toman una sabia decisión, ir a corroborar lo anunciado (vrs.15) y al ver que todo era verdad, regresaron llenos de gozo y alabando a Dios. El encuentro que tuvieron esa noche cambió sus vidas para siempre. (vrs.20) Esta escena no es algo ajeno y lejano a nuestra realidad cotidiana. Usted –como yo seguramente- estando en sus actividades normales, recibió de parte de alguien una noticia algo “extraña”: ¡se puede recibir a un Salvador personal en el corazón de manera gratuita! Y es posible que como los pastores, sienta temor y por su mente corran dudas, tales como: ¿qué clase de religión será ésta? o ¿qué dirán mis familiares o amigos si me hago cristiano? Y tiene dos opciones: hacer como que no escuchó nada y continuar su vida o hacer lo que los pastores: hicieron un alto, se cercioraron de lo que habían escuchado y el impacto fue tal, que regresan a su trabajo, a su hogar, transformados, llenos de gozo y paz, que seguramente nunca habían experimentado, no con una religión, sino con una relación personal con el Dios eterno.-MCGdeG
Esta Navidad usted puede ser el protagonista de esta escena, pase y vea las páginas centrales, cerciórese (llámenos), crea y regrese como ellos, lleno de gozo y paz.