“Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera”. 1ª de Timoteo 4:7b-8
Lectura 1ª de Tesalonicenses 4:1-12
¿Has ido alguna vez al gimnasio? Bueno, tanto si has ido como si no, seguro que te has dado cuenta de que es una actividad que se ha puesto muy de moda. Antiguamente nadie necesitaba ir al gimnasio porque todo el día estaban trabajando, arando, sembrando, limpiando, etc. Hoy en día todo es más fácil y requiere menos esfuerzo, pero ahora sentimos que para estar “bien” hay que hacer mucho ejercicio físico. Es muy bueno hacer ejercicio porque nos mantiene saludables y mejora nuestro aspecto externo pero, ¿qué estás haciendo para ejercitarte espiritualmente? Pues bien, la Biblia nos habla de este ejercicio interno que es sumamente importante en la vida del cristiano. En 1ª de Timoteo 4:7 dice “ejercítate para la piedad”. Aquí la palabra “ejercítate” viene de una palabra griega que significa “gimnasia”. Así que el versículo dice literalmente “haz gimnasia para la piedad”, cosa que implica trabajo, sudor, esfuerzo, constancia y diligencia de nuestra parte. No es trabajo fácil ser un hombre o una mujer piadosa y llegar a agradar a Dios con nuestra vida, pero si empezamos con la Palabra de Dios a realizar los ejercicios correctos, entonces veremos que es mucho más sencillo llegar a practicar la piedad. Además tenemos el ejemplo del mejor gimnasta en el ejercicio espiritual: Jesucristo. Así que no tenemos excusa, debemos empezar a ejercitarnos para mejorar nuestro estado espiritual. Quizás has acumulado algunos “kilitos” con pecados o has “engordado” un poco por no hacer la voluntad de Dios escrita en su Palabra. Examina hoy tu vida y ve si estás haciendo una buena gimnasia espiritual. Ánimo, pues este ejercicio tiene promesa de esta vida y de la venidera.-LPdeZ
El tiempo para afinar tus instrumentos espirituales es temprano en la mañana, antes que el concierto del día comience.