“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros”. 2ª de Timoteo 2:2
Judas
Judas, medio hermano de Cristo, no presumía de esto, ni se valió de esta cercana relación para hacerse fama o renombre para sí. No planeó hacer una organización (de la cual él sería la cabeza) o globalizar la fe, para crear regalía. Fue un verdadero mentor que utilizó la Escritura para proteger el rebaño, pastorear a las ovejas, mantener al lobo distante de la zona vulnerable. No sostuvo, ni apoyó una postura farisea, de tratar de encontrar el hilo negro, en cada detalle del mensaje, no fue un docto teólogo, sin comunión con Dios. El mensaje que Judas difunde, es adquirir un completo entendimiento de la cruz. Transmitió con pasión y entendimiento, cómo es que la fe opera esa clase de fe que encierra las respuestas para las preguntas de la vida cotidiana. No usó el tiempo en debates, comparando las diferencias y similitudes de la teología sobre ángeles o demonios; eso no hace al corazón latir. En cambio, entrenó con su ejemplo, caminó primero el tramo, luego animó a los jóvenes cristianos en andar por el mismo sendero. Similar a un entrenador de deportes, que instruye con el ejemplo, cómo batear la pelota, atraparla, patearla o lanzarla, para hacer una jugada que suba el marcador. Así fue la vida de Judas, enfocado en entrenar a otros, en pasar la estafeta. Los cristianos actuales, hemos adquirido una actitud desinteresada en el discipulado. Gastando las fuerzas en lo que ha de perecer. Transmitir la fe, mantenernos responsables por los neófitos, jóvenes hermanos en la común fe, alertar de la falsa enseñanza, estar dispuesto a dar cuentas al discípulo y no sólo a exigirlas. Permitir que la gracia del Dios fluya, que su amor se derrame, que la luz resplandezca. Dios nos conceda brillar y ser mentor, entrenador, amigo, miembro del mismo equipo que pelea contra los impulsos naturales, que combate al llamado del mundo, que lucha por avanzar en el conocimiento de Dios, ganar experiencias que transformen la vida.-IFdeW
“Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad”. -2ª de Timoteo 2:15