“Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y al que a mí viene no le hecho fuera”.
Juan 6:37
Lectura: 2° Samuel 9:1-13
Imagina esta escena, el rey David quiere mostrar su bondad hacia su amigo muerto, por lo que le pide a sus colaboradores busquen a los descendientes de Jonatán, hijo de Saúl. Antes de ser rey de Israel, David había prometido a su amigo Jonatán que no eliminaría a su descendencia cuando subiera al trono (1° Samuel 24:20-22 ). Ahora que era rey, estando en su palacio se acordó de esta promesa y buscó algún descendiente de Jonatán. Dándose cuenta que sólo quedaba un pobre lisiado que vivía escondido por el temor de ser eliminado por el rey (Saúl había perseguido con saña a David, lo lógico era pensar que tomara represalias con sus descendientes). El rey David lo mandó llamar y cuando Mefiboset estuvo frente a él, se puso de rodillas con el rostro pegado al suelo; pensemos por un momento el grande temor que debió sentir, quizás pensó: “Me llegó la hora”. Pero algo extraordinario pasó; el rey lo levantó y le mostró su bondad, ese pobre hombre no tenía nada, no merecía nada, no podía pagar nada, ni siquiera hizo nada para pagar el favor del rey. A la mañana siguiente estaban todos listos para comer con el rey y fueron llegando a la mesa del rey, cada uno de sus invitados, posiblemente sus hijos Amnón, Absalón, Tamar…y al final se oyó el arrastrar de unas piernas en el suelo sostenidas por unas muletas…El nombre de Mefi-boset es muy significativo: “el que acaba con la vergüenza”. ¿Cómo puede ser esto? Mefi-boset nos representa perfectamente, tanto tú como yo hemos sido perdonados por la sangre de Cristo derramada en la cruz y ahora por su mero favor inmerecido, Jesucristo nos ha sentado a su mesa, para disfrutar de su comunión, adoptándonos como sus hijos. Solo él pudo permitir que su mantel de gracia cubriera nuestro pecado. Si como Mefi-boset ya has venido al autor de la gracia es un buen momento para elevar una oración agradeciéndole esta sublime gracia que te ha salvado, sin merecerlo…. -RGP
Gracia significa: Favor inmerecido.