“Jehová es mi roca y mi fortaleza…”. 2 Samuel 22:2
Lectura: 2 Samuel 22
Un día de verano de mi niñez, durante unas vacaciones en la playa, mi padre, mi hermano y yo nos encontrábamos flotando en una balsa de plástico. Las olas hacían que la balsa se balanceara de un lado a otro, hasta que llegó una ola mayor que las demás y sin podernos sujetar se llevó la balsa. Al no poder pisar tierra firme, mi hermano y yo buscamos asirnos de nuestro padre. En ese momento no importaba que ya hubiéramos ido a clases de natación, de nada nos sirvió pues por el miedo no podíamos nadar. Aunque papá tampoco podía pisar tierra firme, nosotros confiábamos que sostenidos de él saldríamos de esa situación. Así como un niño confía totalmente en su padre, de igual forma debe ser nuestra confianza en Dios quien es nuestro Padre celestial. Aunque vengan tempestades y aflicciones, tenemos un refugio seguro, nuestra roca y fortaleza. Jesucristo dijo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. La palabra de Dios y su fuerza son mayores que las de nuestros padres terrenales, confíale tu vida, en ningún otro lugar estará más segura. -MGG
¿Buscas refugio? Dios siempre está disponible.