“Sea, pues, perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en sus estatutos y guardando sus mandamientos, como en el día de hoy”. 1° de Reyes 8: 61
Lectura: 1° de Reyes 8:12-55
Salomón, hijo de David, uno de los reyes más sabios de la tierra, fue nombrado rey siendo aún muy joven. Su primera acción como rey fue buscar a Dios para adquirir sabiduría (1° de Reyes 3:9). También buscó seguir el consejo de su padre y habiendo edificado el templo, reunió al pueblo de Israel para dedicarlo a Jehová. Salomón hizo una oración, se puso delante del altar de Jehová y extendió sus manos al cielo. En su oración muestra un corazón perfecto y humilde delante de Dios. Aquí, perfecto no significa sin pecado, sino un corazón con sinceridad completa delante de Dios. Algunas cosas que saqué al estar meditando en la Biblia y que ahora quiero compartir con ustedes, son las siguientes:
- Salomón pidió conforme a las promesas que Dios nos ofrece. (vrs. 25-26)
- Lo pidió con fe, no dudando del poder de Dios. (vrs.23-24)
- Reconoció la omnipresencia de Dios. (vrs.23, 29, 43, 48, 49)
- Pidió al Señor que le mostrara el camino correcto.
- Reconoció que sin Dios nada somos y no llegaremos a ningún lado sin Él.
- Reconoció que nada le es oculto a Dios, que Él conoce nuestros corazones. (vrs. 39)
Sin duda, ésta es una oración preciosa. Lo que más me impacta es la actitud de Salomón, tenía un corazón perfecto y humilde delante de Dios. El rey más sabio, sabía que sin Dios nada somos y que nada le es oculto. Si Salomón siendo rey y teniendo todo lo que podía desear reconoció a Dios como el dador de todo bien, ¿por qué nosotros no? Así como Salomón, debemos presentarnos delante de Dios con un corazón perfecto y humilde. -YRE
¿Es hoy tu corazón perfecto delante de Dios?