“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. Filipenses 4:19
Lectura: I Reyes 17: 8-16
No recuerdo haber estado antes sin ningún peso ni en la bolsa, ni en el ahorro, ni en el carro, ni en las prendas de ropa a punto de lavarse. Debido a una serie de pagos que se presentaron en el mes, era apenas día 6 y yo ya no tenía nada…y mi familia y yo teníamos una salida obligada a la frontera y me tocaba poner la gasolina…¿cómo? Lo mismo me preguntaba yo…había un salario pendiente de llegarme pero decidí que en lugar de hablar y solicitar mi pago esperaría a que Dios supliera tal y como lo dice el versículo clave del día de hoy. Al día siguiente, Dios me sorprendió grandemente…una persona muy querida para mí, sabiendo que teníamos esa vuelta a la frontera, me pidió si de favor le podía hacer cierta transacción en el banco, con gusto accedí. Para mi sorpresa dijo: “Esto es para ti…para lo que tú quieras o necesites”. ¡No lo podía creer! ¡Dios lo hizo y justo a tiempo! Dios no falla a su Palabra y lo que ha prometido lo cumple al pie de la letra. Sé que fue Dios quien puso en el corazón de esta persona el darme esa ofrenda…Dios sobreabundó. En nuestro pasaje del día de hoy, vemos que la viuda de Sarepta se disponía a cocinar lo último que le quedaba para luego dejarse morir junto con su hijo. Sin embargo, Dios tenía otros planes y usó a su mensajero, Elías, para notificarlo. Siempre me he preguntado, qué habrá pasado por la mente de esta mujer cuando Elías, a sabiendas de que ella ya no tenía más que una porción para su hijo y ella, le pide que le dé de comer a él primero. Esta mujer creyó a las palabras de Elías cuando dijo: “No tengas temor; ve, haz como has dicho…porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra”. ¡Vaya promesa! Nos podemos dar cuenta en el versículo 16 que Dios la cumplió al pie de la letra. Amigo, tómese de las promesas del Señor y espere GRANDES cosas. -Anónimo
“Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”. Números 23:19