“Mas Jehú no cuidó de andar en la ley de Jehová Dios de Israel con todo su corazón, ni se apartó de los pecados de Jeroboam, el que había hecho pecar a Israel”.
2° de Reyes 10:31
Lectura: 2° de Reyes 9-10
Jehú tenía las cualidades básicas que le hubieran hecho ser una persona exitosa. De hecho desde una perspectiva humana lo era. Su familia reinó en el Reino del Norte por más tiempo que cualquier otra. Él fue usado por Dios como un instrumento para castigar a la dinastía de Acab; furiosamente atacó la adoración de Baal. Él estuvo cerca de ser el tipo de rey que a Dios le agrada, pero Jehú precipitadamente fue más allá de lo que Dios le había pedido (para mal) y falló en seguir lo que había hecho cuando comenzó a reinar. En vez de querer la victoria total, se quedó en la mediocridad. Jehú era un hombre de acción inmediata, pero sin un propósito esencial o fundamental. Él eliminó una forma de idolatría…la de Baal, sólo para continuar la de adorar a los becerros que Jeroboam adoraba. Jehú hubiera podido realizar más para Dios si hubiera sido obediente a Aquel que lo había hecho rey. Aunque él estaba llevando a cabo las direcciones de Dios, el estilo de Jehú nos muestra que no estaba del todo enterado de quién lo estaba guiando. Así como lo hizo con Jehú, Dios da a todas las personas fuerzas y habilidades que encuentran su mejor uso sólo bajo Su control. De todos modos fuera de ese control, no cumplen lo que podrían y seguido se vuelven herramientas del mal. Una manera de estar seguros de que esto no vaya a pasar, es decirle a Dios que quieres estar bajo su control, con su presencia en tu vida, tus fuerzas y habilidades naturales van a ser usadas a su mayor potencial para el mayor beneficio en la obra de Dios.
-AEEZ
“Debemos escuchar con vistas a obedecer, con los ojos puestos en el camino que nuestros pies obedientes han de pisar”. - John Henry Jowett