“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”. Salmo 139: 23-24
Lectura: 1° de Crónicas 17
En la lectura de este día, vemos que Dios hizo un pacto con su siervo David. ¿Se ha puesto usted a pensar detenidamente cómo era la vida de este joven pastor de ovejas de quien se dice que tenía un corazón conforme al de Dios (1° de Samuel 13:14) o debido a qué razón hizo Dios un pacto con él? Veamos algunas características importantes que formaban parte del rey David:
- 1. Consultaba a Dios para saber “el siguiente paso”. (1° de Crónicas 14:10)
- 2. En los momentos difíciles de su vida, cuando la angustia lo embargaba “se fortalecía en Dios”. (1° de Samuel 30:6)
- 3. Aun y con todo su éxito no dejó de ir a Dios y pedir consejo.
- 4. Tenía gran devoción y entrega hacia Dios ya que dice que cuando danzaba y se regocijaba lo hacía con todas sus fuerzas. (1° de Crónicas 13:8)
- 5. Dios le daba a David la victoria por dondequiera que iba. (2° de Samuel 8:6)
- 6. David consideraba a Dios como su Fuerza, Roca, Fortaleza, Libertador, Apoyo y Refugio. (Salmo 18)
- 7. Dios lo veía como a un hombre excelente. ( 1° de Crónicas 17:17)
¡Qué vida la de David! Sin duda alguna es un gran ejemplo a seguir. Vemos cuán grande era su confianza en Dios y su entrega a Él y debido a esto, Dios lo bendijo grandemente y sin duda alguna, la bendición más grande que tuvo fue el ser ancestro del Mesías. Dios describía a David como un hombre excelente, mi pregunta es, ¿Cómo te describiría Dios a ti? Pidámosle a Dios que obre en nuestras vidas, ¡pongámonos “a cuentas” con Él! -LAIH
¿Qué ve Dios cuando te mira?